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Daniel Gil Pila nace en Santander, el 17 de febrero de 1930. Destacando ya en su juventud por su gran habilidad para el dibujo, cursa sus estudios profesionales de Bellas Artes en la escuela de Artes y Oficios Artísticos de su ciudad entre 1941 y 1947, y en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid entre 1953 y 1956, sin terminarlos, por lo que, según sus propias declaraciones, se declara autodidacta.

Su primer acercamiento profesional al mundo del diseño data de 1951, cuando realiza una cubierta para el libro Carta de paz a un hombre extranjero, de Manuel Arce, editado en Santander, en la colección Flor, así como algunos dibujos para la revista Sol de España.

En 1957 viaja clandestinamente a la Unión Soviética para participar en un festival artístico juvenil. A la vuelta de su aventura, recalará en la prestigiosa Escuela de Diseño de Ulm, heredera de la Bauhaus, entre cuyos profesores había figuras de la talla de Max Bill u Otl Aicher.

De nuevo en España trabaja como freelance, haciendo dibujos, carteles, decoración e incluso diseño de azulejos y vidrieras. También entonces tiene su primer acercamiento con el mundo editorial, realizando trabajos para Agilar, posiblemente de maquetación, sin ninguna responsabilidad creativa.

Aunque el principal anhelo de Daniel Gil era la pintura, él mismo afirma que "Fue la pobreza de la postguerra lo que me empujó al diseño (...). En aquel entonces vender un cuadro era una verdadera proeza, de manera que con los procedimientos que yo poseía me era preciso derivar hacia actividades más lucrativas, o que al menos me permitieran sobrevivir con lo único que sabía hacer".

En 1961 consigue un encargo de la casa discográfica Hispavox: se trata de un disco llamado Semana Santa en Sevilla. La originalidad de su propuesta gustará mucho y es contratado; pronto será director de arte de la casa. Es en Hispavox donde comienza a desarrollar lo que será su personalísimo estilo, renovando las manidas fundas de los discos mediante un tratamiento inédito de éstas en lo que respecta al color y la composición tipográfica. Gil abandona el recurso de colocar una simple fotografía del artista y comienza a emplear las manipulaciones fotográficas que luego lo caracterizarán, así como el uso de los primeros objetos encontrados, sendas constantes en su trayectoria. Daniel Gil trabajará en Hispavox durante siete años, trabajando después para otras dos discográficas, CBS y RCA.

En 1966, entra a trabajar en Alianza Editorial. En un primer momento lo hace como freelance, simultaneándolo con el trabajo para RCA. Después se incorpora a la plantilla como director artístico en unas condiciones profesionales privilegiadas para el momento: Alianza, desde sus planteamientos editoriales novedosos, es de las primeras editoriales en España que cuenta con un departamento de diseño propio, en el que Daniel Gil exige trabajar con plena libertad, sin dependencia alguna del departamento comercial. Esta circunstancia hizo posible que Daniel Gil desarrollara un trabajo tan innovador y personal como el que llevó a cabo.

Comenzó realizando las cubiertas para la colección El libro de bolsillo. La colección resultó un éxito, en buena medida por el diseño novedoso y sorprendente de sus cubiertas. A partir de aquí, Daniel Gil se irá encargando de realizar las cubiertas para las sucesivas colecciones de la editorial (Alianza Universidad, Alianza Forma, Alianza Cuatro…). A lo largo de 25 años realizará más de cuatro mil cubiertas, más que títulos publicados, ya que aprovecha reimpresiones para variar y perfeccionar su diseño.

Daniel Gil afirma haber alcanzado en Alianza «la concreción de mi camino profesional». Durante este tiempo, también realiza algunos trabajos al margen de Alianza y el diseño editorial «por compromiso amistoso», sobre todo para el cine: tiene una estrecha colaboración con el director Mario Camus, para quien realizará el diseño del cartel de las películas Los días del pasado (1978), La vieja música (1985), así como el diseño de los títulos de crédito de Los santos inocentes (1984), La casa de Bernarda Alba (1987) o La Rusa (1987).

El 31 de julio de 1989, Daniel Gil deja Alianza Editorial. La empresa pasa a ser del Grupo Anaya y el diseñador teme ver comprometida la libertad creativa con la que ha contado durante tantos años. Continúa su trabajo como diseñador gráfico editorial para editoriales como Mondadori, Fondo de Cultura Económica, Empuries/ Paidós, o Euros. También se encarga del cartel para la película Ke arteko eguna (Días de humo), del director Antxon Ezeiza (1990), y de La forja de un rebelde (1990), de nuevo para Mario Camus, y diseña la imagen corporativa de la Fundación Thyssen-Bornemisza, incluyendo el logotipo del museo, realizado a partir de una estilización de su sede, el Palacio de Villahermosa.

En 1998, Gil expone una serie de collages en la Galería Utopía Parkway de Madrid con muy buenas críticas. Se editará un catálogo de la exposición con un comentario crítico de Enric Satué.

En 1999, imparte un curso de diseño en el prestigioso marco de los cursos de verano de la Universidad Menéndez Pelayo de Santander junto con el diseñador Manuel Estrada.

El trabajo de Daniel Gil se verá entorpecido no mucho tiempo después por la enfermedad de Parkinson. Sólo su fuerte carácter le permite sobrellevar estos duros años con gran dignidad. Fallece a los 74 años de edad el 14 de noviembre de 2004, en su domicilio, en Madrid, junto a su hermana María, que permaneció junto a él cuidándolo durante toda su larga convalecencia.

 

 

1975.- La Asociación de Directores de Arte y Diseñadores gráficos, ADG-FAD le concede uno de sus galardones LAUS de Honor a las cubiertas de Alianza.

1980.- Medalla de bronce de la IX Bienal de Artes Gráficas Aplicadas celebrada en Brno (antigua Checoslovaquia).

1984 .- Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Se trata del único diseñador que ha conseguido en España este galardón.

2000.- Premio de la Asociación Española de Profesionales del Diseño del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

2001.- LAUS de Honor, ésta vez al conjunto de su trayectoria.

En 2000, ante el asombro de todo el gremio, no recibe el Premio Nacional de Diseño, del que era claro candidato y favorito tácito. Se le concede, en cambio, una mención honorífica de dicho premio que se decide dar por primera vez ese año. Daniel Gil la rechaza por considerarla una especie de premio de consolación que subestima su trayectoria: «como si fuera una pedrea», apostillará con sorna. Añadirá: «No es fácil renunciar a un premio, y menos al máximo galardón al que puede aspirar un profesional del diseño en España. Pero esa mención honorífica está creada, según dicen las bases, para distinguir a la gente que no reúne los requisitos necesarios para optar al primer premio». En este gesto es apoyado por sus compañeros: 400 de ellos firman un escrito de apoyo pidiendo para él, a los 71 años y con su trayectoria magistral, el máximo galardón; a la cabeza del escrito, las firmas de los más conocidos: Javier Mariscal, Alberto Corazón y Enric Satué, entre otros. Junto a ésta, se dan otras iniciativas particulares, como la carta a El País que dirige el diseñador Nacho Soriano, con el significativo título de «respiro aliviado», y que concluye: «Hoy leo en este diario que Daniel ha rechazado la mención y respiro aliviado, por él y porque aún queden personas tan íntegras en esta profesión nuestra».

Por lo que respecta a las exposiciones, cabe destacar un dato que, de nuevo, hace de Daniel Gil una figura excepcional en el campo del Diseño Gráfico: se trata del único diseñador que ha expuesto individualmente en dos ocasiones en la Biblioteca Nacional. La primera, en 1984, con motivo de la aparición del número 1.000 de la colección El libro de bolsillo. La segunda, en 1990, está ya más centrada en el propio diseñador en sí, incluyendo, además de las cubiertas, la exhibición de «carteles, collages, objetos» y otros materiales del diseñador. La exposición de 1984 se repetiría, meses después, en Barcelona bajo el título Disseny gràfic editorial-Daniel Gil.

El resto de exposiciones llevaron la obra de Daniel Gil por todo el mundo y, muy en especial, por Iberoamérica, por donde realizó sendas giras en 1984 y 1986, recibiendo numerosos elogios y homenajes.

Daniel Gil ha recibido también otro tipo de homenages, como el que le rindieron en el año 2000, a iniciativa de la Escuela de Arte de Oviedo y la Asociación de Diseñadores Gráficos de Asturias, buena parte de sus compañeros, diseñando carteles en su honor para una exposición colectiva en Gijón: hasta 55 diseñadores y estudios de diseño participaron, entre ellos Mariscal, Satué, Corazón, Cruz Novillo, Manuel Estrada, Daniel Nebot, etc. De modo paralelo a este homenaje se celebró una muestra conmemorativa en la misma ciudad, en el Antiguo Instituto Jovellanos. En 2003 apareció el libro Los herederos de Daniel Gil, y, en 2005, el coordinado por Nuria Martínez (y diseñado por Manuel Estrada) Daniel Gil. Nuestras mejores portadas.

En 2003, la revista Visual crea unos premios de diseño editorial con el nombre de Daniel Gil. El premio tiene como objeto «reivindicar el trabajo de Daniel Gil y el carácter novedoso de sus lenguajes», así como destacar «cada año lo mejor que en el terreno del diseño de libros se produzca, y establecerán un reconocimiento a las trayectorias de los mejores diseñadores y las mejores editoriales. Si bien, recientemente estos premios dejaron de utilizar el nombre de Daniel Gil por desavenencias con la familia del diseñador.

Otro homenaje, siquiera indirecto, fue la publicación en 2006 por parte de Alianza Editorial, con motivo de su 40 anicersario, de 10 de sus títulos más reseñados en cartoné, pero rescatando para la sobrecubierta los diseños originales de Daniel Gil. Por último, desde el 18 de noviembre de 2010 al 11 de febrero de 2011, tuvo lugar en Santander, ciudad de nacimiento de Daniel Gil, una exposición conmemorativa con una amplia selección de sus cubiertas, así como algunos de los objetos originales que utilizó para la creación de éstas, pruebas, bocetos y otras piezas. Bajo la dirección de Emmanuel Gimeno y Javier Asín, de CREANDO Estudio Gráfico, y con José Manuel Ruiz Martínez como comisario, de la exposición Daniel Gil, los mil rostros del libro, surgió la posibilidad de publicar un libro, con el mismo título, escrito por Ruiz Martínez y con coeditado por la Caja de Ahorros de Santander y Cantabria y CREANDO Estudio Gráfico.